Abedul ibérico, bedul, abeduriu - Betula celtiberica

 

   Muy unido a los bosques, montes y valles, a la tradición y al ritmo de pueblos y aldeas; es un árbol muy conocido y querido en la región asturiana. En las zonas rurales ´el abedul ibérico` está considerado popularmente como el "generoso del monte", pionero por excelencia, pues brota y coloniza rápido los suelos pobres, recién quemados o deforestados, preparando el terreno para que luego puedan vivir otras especies más fuertes como el roble o el haya.


   La especie ´Betula celtibérica` debido a su gran resistencia a los fríos invernales, consigue sobrevivir en los límites superiores de la vegetación arbolada, convirtiéndose en la especie dominante, formando abedulares altimontanos que se acercan a los 1700 metros. Incluso lo podemos localizar desde cerca de la costa, integrado en diferentes tipos de bosque sobre suelos silíceos. 


   Ciertamente el abedul ibérico, Betula celtibérica, es exclusivo de la cordillera Cantábrica y genera amplios abedulares autóctonos en las montañas asturianas, llenando las laderas y los puertos. Pero existen otras especies, como el abedul común, Betula pendula, muy numeroso, suele crecer en suelos húmedos de llanuras y valles, zonas de ribera y terrenos despejados de monte.


   Las hojas del abedul ibérico poseen vellosidad, tienen pelos en las axilas de los nervios por la cara inferior y en los márgenes; y además son algo ásperas al tacto. Las ramillas jóvenes también están cubiertas de finos pelos. Otro detalle morfológico diferenciador está en la corteza pues adquiere tonalidades pardo-rojizas o grisáceas que contrastan con el blanco puro de otros abedules.


   Un conocido dicho popular de origen ´vaqueiro` nos dice …..   “L´ abedul floríu, el vaqueiru ya pué pasar el ríu”  o lo que es lo mismo  “Cuando echan hoja los abedules, desciende el caudal de los ríos”. 


   En general, es un árbol caducifolio que en ocasiones consigue alcanzar los 20 m de altura, aunque normalmente no supere los 10-12 m. Crece erguido con ramificaciones en la parte alta y acostumbra tener un porte cónico o piramidal. Su tronco suele ser más corto y sus ramas son ascendentes u horizontales, pero no colgantes.


   A diferencia de otros árboles autóctonos como los robles o castaños, el abedul destaca por su rápido crecimiento pero escasa longevidad. A partir del siglo de vida, su madera se vuelve quebradiza y el árbol comienza a degradarse de forma natural. Como no tolera bien la sombra y tiene una vida corta, en ocasiones es desplazado por especies de mayor envergadura y más duraderas. 



   El abedul común, Betula pendula, se identifica con facilidad debido a su corteza blanquecina plateada, con rayas oscuras horizontales. Además algunas de sus ramas tienden a colgar hacia abajo, por este motivo también le llaman ´abedul llorón`.



   Tradicionalmente, debido a la ligereza de su madera, ha sido usada en muchos pueblos y aldeas para hacer ´madreñes`, mangos de herramientas y otros aperos, y para el ahumado de la propia madera. La flexibilidad de su blanca corteza también permitía obtener tiras para encender fuego rápidamente o amarrar haces de leña.



   Las hojas de B.pendula son más triangulares o romboidales, estrechándose hacia una punta alargada, con un borde dentado o aserrado y sin pelos. El abedul ibérico tiene las hojas más ovadas o redondeadas sin una punta tan estirada, sus hojas adultas suelen mantener pequeños pelos en los nervios, y el borde es más suave y menos dentado.



   Todos los árboles del género Betula poseen flores unisexuales masculinas y femeninas dispuestas de forma separada en forma de amentos, pero dentro del mismo árbol. Estas flores no tienen pétalos y se agrupan en amentos cilíndricos y colgantes. Inicialmente son verdes y al madurar hacia finales del verano son de color pardo o marrón.


   En zonas de montaña, a lo largo del otoño y bien avanzado el invierno, destacan los abedules con sus troncos blancos y claros, junto a zonas de matorral verde. Las hojas de los abedules y otros árboles cambian a tonos dorados, amarillos y ocres.


Retama de olor, gayomba - Spartium junceum

 

   Como sucede con otras muchas plantas, se trata de un arbusto de origen mediterráneo que se ha introducido como ornamental y que en algunas zonas ha conseguido adaptarse al clima y naturalizarse, especialmente en lugares cercanos a la costa asturiana.



   Le encanta los espacios muy soleados, y sobrevive en suelos arenosos y drenados. También aparece en terrenos alterados, zonas de cultivo abandonadas, cunetas de caminos y carreteras, matorrales,….. 



   Se trata de una especie que pertenece a la familia de las leguminosas y es reconocida por sus vigorosas y olorosas flores de color amarillo dorado y sus distintivos tallos verdes, largos y flexibles, parecidos a los de los juncos.



   En Asturias, al tratarse de un entorno más húmedo y atlántico que su área de distribución natural, suele brotar de manera muy intensa y sus peculiares ramas verdes y cilíndricas, contrastan intensamente con su espectacular floración amarilla en primavera y verano. 



   Su capacidad de realizar la fotosíntesis a través de estos mencionados tallos, los cuales crecen erectos y muy ramificados alcanzando los 2-3 metros de altura, le permite prescindir casi por completo de las hojas. 



   Ciertamente no son muy abundantes y poseen una forma estrecha o lanceolada. Son pequeñas y caen rápidamente, por lo que la planta permanece prácticamente desprovista de follaje durante casi todo el año.



  Su estructura floral es similar a la de otras leguminosas, con 5 pétalos desiguales. Las flores son grandes, de 2 cm o más de largo, de color amarillo intenso, olorosas, y se disponen en racimos al final de las ramas.



   La corola es amariposada, con un pétalo mayor que el resto denominado estandarte, más ancho y rematado en un pico; la quilla es casi tan larga como el estandarte y termina en un pico algo curvo. Parece una vela al viento.



   Al finalizar la floración producen vainas aplanadas de hasta 7cm de largo, peludas y de color verde al principio y marrón oscuro al final, con los bordes gruesos y paralelos, que contienen entre 10 y 18 semillas ovoides de color café rojizo. 



   Todas las partes de la planta son tóxicas si se ingieren, tanto para el ganado como para los humanos, pues contiene citisina, un alcaloide que puede provocar vómitos intensos y malestar gastrointestinal. 



   En otras zonas mediterráneas con clima templado es muy valorada como planta ornamental para jardines con bajo consumo de agua, prospera en espacios áridos y descuidados, y no necesita especial atención una vez establecida. También se utiliza para controlar la erosión y como estabilizadora de taludes, pero puede volverse altamente invasora fuera de su hábitat natural.